Un poco de cariño y de amor... Que no cuesta tanto.

¡Hola a todos!
Han pasado unas fechas que a mí particularmente me encantan: las Navidades. Para mí son unos días que me devuelven un poco a la niñez. Y teniendo hijos son estupendos, la ilusión de los regalos y esas caras de emoción me encantan.
Y ya que mucha gente hace propósitos para el año que entra voy a proponeros una cosa, es para pacientes y para dentistas y gente del gremio: un poco de cariño y de amor.
Sé que suena tonto, pero es que la vida es mucho más llevadera con gente amable y que se preocupe por uno.
A los pacientes os pediría lo siguiente: cariño por esas personas que sinceramente se preocupan por vuestra salud. Hay gente que piensa que sólo por pagar ya hace más que suficiente. Pero veréis, los profesionales de la salud cobramos porque mantener una consulta dental donde estéis a gusto y os atiendan debidamente cuesta dinero y mantener a las familias de quienes en ellas trabajan también. Además, el interés crematístico no es el único, ni el más importante. Ni en mi caso, ni en el de la mayoría de compañeros de profesión. Sin embargo un trato amable, educado y cercano hacen maravillas. Como decía mi abuela: "buenos portes y modales abren puertas principales". El equipo que les atiende pondrá más cariño y atención en su tratamiento que al de personas machaconas y desagradables que desprecian a aquellos que les atienden. Aquellas personas con las que tengo un trato amigable y cercano son los pacientes a los que más cariño tengo y por los que estoy dispuesto a hacer ese esfuerzo extra, ese paso que me tenga un rato más en la clínica, pero que se hace por gusto, respeto y cariño al trabajo y al paciente. Tratad mejor a los profesionales y se os devolverá seguro ese trato.

A los dentistas os pido lo mismo: tratad con amor a vuestros pacientes, no sólo porque sin ellos cerraríais, si no porque ellos lo percibirán y agradecerán. Detectarán esa atención y al sentirse a gusto y confiados os permitirán cuidar mejor de su salud oral. Aquellos que desconfíen, por muy buenos que seais, no serán vuestros pacientes. Ahorraos esas pequeñas regañinas que algunos propinan a sus pacientes por no cepillarse bien y demás historias. Sinceramente, si tratais a adultos, tratadlos como a adultos que son. Eso de echar broncas es ridículo, está claro que educar a nuestros pacientes en un área de desconocen es bueno, pero con respeto y comprensión. Vuestros pacientes os lo agradecerán un montón y no se sentirán intimidados.

Es sencillo, pero como todo propósito de principio de año, lo difícil no es empezar, como el gimnasio de enero, si no seguir todo el año y hacerlo un hábito.

Os deseo un 2016 excelente, que vuestros buenos propósitos se hagan realidad.

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