Funnydent, Vitaldent... ¿les seguirá alguien más? Cadenas, franquicias y otros.

Hola a todos,
Hace un par de días me dijo un paciente que si los dentistas ya teníamos tema de conversación para una temporada. Y la verdad es que al principio no caí en la cuenta y tras un par de segundos de hacer memoria me acordé de cómo hemos empezado la semana en España: las oficinas centrales de Vitaldent intervenidas por la policía y el dueño y otros miembros de la "cúpula de Vitaldent" (suena a como cuando se desarticulaba la "cúpula de ETA") son ingresados en prisión por estafa a sus franquiciados y por fraude a Hacienda. Hace unas tres semanas cerraban todos los centros de la cadena Funnydent, que les ha hecho una gracia a sus pacientes que no veas. Les ha dejado a muchos sin dientes y con deudas a bancos y otras entidades de crédito.
La verdad es que he tardado unos días en escribir esta entrada porque a veces hay que dejar que las noticias se reposen, sacar conclusiones y ver que se va comentando. 
Lo cierto es que son dos casos bien distintos, pero estos así como el cierre de clínicas de franquicias y cadenas no son nada nuevo. Sólo que ahora saltan a la luz porque hemos empezado un 2016 un poco convulso y porque a la administración pública le están obligando poco a poco de salir de la inopia. Pero la administración hace una resistencia numantina de sus ideales, "laissez faire, laissez passer" (dejar hacer, dejar pasar) mientras paguen impuestos y me quiten problemas, hagan lo que hagan. Y el hagan lo que hagan es simple y llanamente actuar contra la "lex artis" sistemáticamente, o en román paladino, hacer lo que les sale de los cojones.

Todo lo que voy a decir a partir de ahora es "supuestamente" porque esto debe ir a los juzgados, debe probarse y debe tener sentencia. Así que los que leais esto leedlo como una opinión, no son hechos probados aunque sí probables.

"Vitaldent es barato". "Las franquicias, cadenas y clínicas de aseguradoras son baratas". Esto se repite como un mantra de autojustificación. Pero lo cierto es que la diferencia de precio con respecto al grueso de la profesión es escasa o inexistente. Cobran poco por el implante y mucho por ponerlo, pero esto es una publicidad engañosa porque cuando alguien va a un dentista a colocarse un implante, este no se pone solo, necesita de un profesional que realice la fase quirúrgica. Y cuando sumas los dos conceptos el precio es el mismo que el de cualquiera. El implante es su producto estrella, produce una estandarización del entorno de trabajo, en cuanto no tienen que trabajar con dientes, hacerlo con tornillería simplifica procesos (para ellos, porque no buscan la excelencia, sólo dar dientes más o menos funcionales) y se hace una producción más o menos en cadena. Además las grandes cadenas (sean franquicias, propias o de aseguradoras) buscan en general implantes baratos y sencillos, probablemente no los que dan mejores resultados en los estudios científicos, pero da igual, son baratitos. Con esta idea pasan de los dientes, muy complicados y más exigentes. Pero, ¿no se supone que la gente va al dentista a que le arreglen los dientes? Pues parece que no, se extendió la idea de poner implantes rápido, sin plantearse otras opciones y financiado para que lo paguen en cómodos plazos. Por cierto, el pago a plazos gracias a los servicios financieros de bancos y cajas no es algo exclusivo de las cadenas, y ayuda a que la gente se pueda realizar tratamientos grandes fraccionando el pago, no es malo en si mismo si va de acuerdo a un plan de tratamiento necesario y bien ejecutado. Pero es que eso es una quimera en muchas cadenas de clínicas.

Vitaldent supuestamente usaba materiales defectuosos traídos de China. Esto que aparecía en el periódico ABC me llamó la atención. Si al poco mimo por los procesos que hay generalmente en las cadenas se le unen materiales baratos (que a menudo entendía que eran materiales de no tan alta calidad, o sí, pero con sello CE y comprando enormes cantidades) entonces tenemos un cocktail peligroso. Y lo que debería ser un negocio sanitario se puede convertir en un problema de salud pública agravado con materiales defectuosos. Pero sinceramente, aunque sin buenos materiales es muy dificil hacer una odontología de calidad, con procesos poco cercanos a la "lex artis" es imposible dar la calidad que aseguran aunque se usen buenos materiales (y sinceramente no doy demasiado pábulo a la noticia de ABC). ¿Y que es esto de la "lex artis"? Pues es básicamente hacer las cosas bien y es algo que cuesta mucho. La "lex artis" no la compran máquinas ni dinero, la compra algo mucho más caro, que es el conocimiento. Recuerdo una sentencia de Autocontrol que decía que era publicidad engañosa decir que “empleamos lo último en tecnología de implantología para que recuperes toda la funcionalidad y estética de tu boca en un solo día”. Ampararse en la tecnología únicamente es ridículo. Ayuda, pero no es lo único, ni lo más importante. Buenos dentistas que entiendan bien cada parte del proceso rehabilitador son muchísimo más importantes que una u otra máquina.

Una vez escuché una historia acerca de cómo en un momento determinado, una cadena de clínicas estudió el coste de implementar un proceso para mejorar la durabilidad de sus "empastes" o algo similar. Cuando obtuvieron la cifra y la compararon con el coste de los abogados por las quejas que ese proceso suponía, decidieron que merecía la pena gastarse el dinero en los abogados, era más barato. No se me ocurre un sólo dentista respetable que de modo libre haga eso.Pero los odontólogos que trabajan en muchas de estas clínicas no son libres.

Voy a romper una lanza por los cientos de odontólogos, en su mayoría jóvenes odontólogos que trabajan en las cadenas de clínicas. Lo primero decir que están en un porcentaje nada desdeñable en una situación de indefensión. Muchos son obligados a trabajar como falsos autónomos, es decir trabajan en una relación de dependencia con la empresa, estando en muchas ocasiones a 3/4 partes de jornada laboral o incluso al 100%, los medios que usan no son suyos si no de la empresa, la estructura y horario va establecido por la empresa, ni siquiera los tratamientos que van a hacer van dictados por un plan de tratamiento que hayan establecido ellos, se lo han dado hecho. En definitiva deberían ser unos asalariados más. Pero están en el régimen de autónomos, se les puede despedir sin indemnización y recambiar rápidamente. Al estar desprotegidos son a menudo carne de cañón. Además son jóvenes en muchos casos y carecen de la experiencia y conocimientos profundos. En cuanto van formándose y me consta que tienen mucho interés en hacerlo, van dándose cuenta de que aquello que ven a diario no es normal y se van quemando. El recambio es muy rápido en estas clínicas dentales, el trasiego de dentistas da vértigo. Por suerte para algunos, ciertas cadenas están cambiando eso y se les va introduciendo en el régimen general, pero eso es porque el "kilo" de jóven dentista hoy día se paga barato. Suena crudo, pero así es, ellos lo saben, las cadenas lo saben, todos lo sabemos. Espero que su situación vaya mejorando, será síntoma de que la profesión empieza a tener algo de cordura.

Desde hace tiempo ya no suenan tambores de guerra en la sociedad acerca de la necesidad de unos servicios de odontología cubiertos total o parcialmente por la Administración Pública. Las cadenas de clínicas con odontología supuestamente barata, pero cara o carísima al final, enterraron el asunto. La odontología es costosa, no lo puedo negar, y lo es como toda la sanidad. Sólo que en España como muchos somos usuarios de los servicios públicos de salud, no la pagamos directamente si no vía impuestos. Pero realmente no somos muy conscientes del coste real de la sanidad, de lo que cuesta una hora de quirófano de media en los hospitales o la estancia en una cama un par de noches. Cuando dejó de sonar el tema de la odontología dentro del sistema de salud público la administración con las arcas exhaustas respiró aliviada. Alguien le hacía el trabajo y, en vez de costar dinero, le pagaba impuestos, ¡que viva el vino!

Pero el vino se ha tornado en vinagre cuando esa supuesta "odontología de calidad a precios populares" ha caido en manos de desaprensivos que solo buscan el beneficio rápido produciendo una odontología que ni es de calidad ni a precios populares. Es más, es cara, porque los pacientes descontentos van después desfilando después por las clínicas de referencia de las distintas ciudades buscando solución a desaguisados que hay que arreglar con un mayor coste que el que inicialmente hubieran tenido. Ese vinagre ha ido acompañado de cierres de clínicas en cuanto no han dado beneficios (cierres aislados de clínicas de Vitaldent, Caredent o generales como el de Funnydent, etc) porque no hay compromiso con el paciente, ni código deontológico ni leches. Y en cuanto la Administración se ha dado cuenta que esos piratas que por el momento solo fastidiaban a pacientes, le estaban escatimando dinero en impuestos le ha salido la bilis y se ha lanzado a castigar duramente a esos que cobran un canon en "negro", que defraudan y blanquean dinero. Por cierto, si los franquiciados tenían que pagar un dinero en "B" como algunos han declarado, ¿deberíamos entender que toda o la gran mayoría de la red de clínicas tenía una doble contabilidad? ¿Es algo de la matriz exclusivamente o de todos?

Por cierto, me llama la atención el celo con el que la Administración mira a los colegios de Odontólogos y Estomatólogos. Los colegios dicen que un número importantísimo de quejas que reciben son de una minoría de clínicas, las de las cadenas.Y eso son hechos comprobables y no opinables, los números cantan. Y la administración les manda a la agencia de la competencia para ver si están incurriendo en faltas o delitos contra la libre competencia. Aaaahh la competencia, ¿cuando entenderán que un negocio sanitario debería estar a cargo de un profesional de la salud? Dicen que Europa no lo permite, pero eso es ridículo, no tan lejos, en Portugal, sólo un dentista puede abrir una clínica dental. Así las clínicas dentales están vigiladas por la Ordem dos Médicos Dentistas por ejemlo. La competencia es buena, pero mientras se mantengan unos mínimos estándares de salud y que los controles de la Administración se apliquen para que las cadenas de clínicas no sigan acumulando irregularidades. Las reglas deberían ser para todos, no vale que los colegiados con clínicas propias cumplamos porque entre otras cosas los Colegios de dentistas no los exigen y que los empresarios que abren clínicas se pasen la legalidad por el Arco del Triunfo.

Quiero deciros, que quizá las cadenas sufran un encogimiento, no lo sé, muchos lo esperan como maná del cielo, yo no lo tengo nada claro. Pero si hay demanda de odontología barata, siempre a costa de la calidad no lo olvideis, los seguros estarán atentos a esa demanda. Creo que las aseguradoras han olido sangre y poco a poco irán ocupando ese espacio. En Bilbao, como en muchas otras ciudades de España ya se ha visto. Las aseguradoras ven un negocio y pueden abrir sus propios centros o absorber los ya existentes de los que caigan. Retirar sus conciertos con consultas privadas y obligar a sus clientes, paganos de un seguro (en realidad es un plan de descuento, no un seguro) que les ata, a ir a su centro dental. Si alguien cree que la cosa va a mejorar que se desengañe. Mientras en España el mercado de lo rápido, malo pero barato tenga demanda, y haya desaprensivos que quieran aprovecharse de ello, seguirá habiendo mala odontología organizada... y no organizada (chapuceros e intrusistas siempre puede haber).

Quizá sea el momento de devolver la odontología a los profesionales. A la gente que honestamente la ejerce. Quizá se asocien, quizá trabajen solos, pero si cuidan del paciente la gente volverá a tener la confianza que una vez perdió para entregarla a los que solo venden precio. El precio al final se olvidará si la calidad del trabajo es excelente. Yo prefiero formar parte de ese porcentaje de profesionales que no ha entrado en la guerra de los precios, porque siempre habrá alguien más barato. Y agradezco a nuestros pacientes la confianza que depositan en nosotros.

Espero que los pacientes hagan con los dentistas lo que se hacía siempre con el médico, ir buscando a los más respetables y prestigiosos. Al fin y al cabo, te juegas la salud y la sonrisa.

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