La urgencia dental, ese extraño ente.

Hola a todos,
Después de varios meses sin escribir nada por aquí me pongo de nuevo a darle vidilla a mi blog. La verdad es que hoy por la mañana Charo, mi auxiliar, me ha dado una idea para hacer una entrada. Hace unos días un paciente me dijo que le había gustado mucho una entrada que le retrataba muy bien que era "Pasar miedo Vs quedarse dormido en el dentista" y hoy por la mañana hablando de la Semana Santa (o Pascua para los que la querais llamar así) nos ha venido a la cabeza algo casi rutinario, las URGENCIAS, y que va muy al hilo de esta entrada anterior. Todos pensareis que las urgencias dentales existen en muy variadas formas pero en mi experiencia las urgencias, con honrosas excepciones, son poco urgentes.

Veréis, el que me haya llegado la inspiración esta semana ha sido debido a que este año ha sido el primer año en que la tarde del miercoles antes de Jueves Santo (una festividad que toda España, creyente, agnóstica o atea se toma sin dudar) no ha sonado el teléfono sin parar con urgencias de gente que no son mis pacientes y que como su dentista (o ni siquiera saben lo que quiere decir "su dentista") no está ya pues llaman porque tienen una "urgencia". Esto puede deberse a dos cosas: la primera sería que con la crisis los dentistas han decidido trabajar el miercoles por la tarde antes las vacaciones, cosa que es de agradecer porque así yo no tengo que atender a sus pacientes. La segunda sería que algunos leen mi blog y prefieren no venir de improviso, y alterar mi tarde ya organizada con tratamientos planificados hace tiempo.

Cuentan las malas lenguas que Pío Baroja, de familia navarra de Vera de Bidasoa dijo que sobre el periódico "Pensamiento navarro" que las palabras pensamiento y navarro no podían ir juntas. No sé si esto es cierto o no, pero me da la idea de que urgencia y dental no suelen ir juntas.
 
Las "urgencias dentales" suelen acumularse en casi todas las clínicas dentales en determinadas épocas del año que suelen coincidir curiosamente con los días previos a los periodos vacacionales más clásicos del calendario laboral español, a saber: Navidad, Semana Santa y vacaciones de Agosto.

Fuera de estos periodos las urgencias suelen ser las convencionales (y poco habituales por lo general) de descementado de un provisional, un punto que se ha soltado o molesta tras una cirugía y alguna más importante como complicación de alguna cirugía o extracción dental. Hasta aquí lo que sí considero urgencias que se deben a tratamientos que los dentistas realizan y que se atienden dentro de la rutina habitual. Los pacientes suelen llamar y se les atiende entre otros tratamientos planificados sin más complicación. Es curioso que la mayoría no las llama urgencias, simplemente llaman explicando lo que les ocurre y ya está.
 
Pero ahora vienen las "urgencias dentales". Hay varios tipos:
1.- "El miedo", "los visionarios" o "los que apechugan".
Personas, que como ya he dicho no son pacientes de uno ni de nadie, que preveen que les puede doler algo. Lo cual quiere decir que tienen un problema desde hace tiempo y que han ido apartando hasta que se acercan unas vacaciones, y claro, que nada ni nadie te fastidie las vacaciones. Normalmente el paciente llama diciendo que tiene un dolor o que cree que le duele algo, y como no somos monstruos y tenemos vocación de servicio pues atendemos. En el momento que viene a la consulta la conversación suele discurrir así:
        Dr: ¿Qué le molesta?
        Pac: Me duele esta muela y parece que tengo un flemón.
En ese momento el dentista mira en la boca y casi no hay muela, está destruída por la caries en un proceso que lleva unos meses.
Si no hay flemón este paciente es del tipo "miedo" o es un "visionario" que sabe que le va a llegar. Si existe es del tipo que "apechuga".
        Dr: ¿Desde hace cuánto tiempo le molesta esta muela?
        Pac: Bueno lleva unos meses, pero he estado tomando antibiótico que me recetó/consiguió mi médico/primo/cuñado/hermano/etc e ibuprofeno, y de vez en cuando he hecho enjuagues con agua con sal que me han dicho que va muy bien.
        Dr: ........ (es bueno es este momento abrir bien los ojos con cara de estupefacción para que el paciente entienda que aguantar hasta justo este instante no ha sido una buena idea)
        Pac: Y claro como ahora se acercan las vacaciones de verano/Navidad/Semana Santa, no quiero que me de la lata mientras estoy en (donde sea).
        Dr: Ya, bueno, pues para esto habría que intentar hacer una endodoncia (por ejemplo) y eso tendrá que hacerse después de las vacaciones porque ahora no hay tiempo.
        Pac: ¡¿Ah, no?! Doctor, no me puede dejar así, me va a doler.
        Dr: Es posible pero ahora no da tiempo de tratarle, es mi último día de trabajo y son las 7 de la tarde y la endodoncista ya no está.
        Pac: ¿Hay algún dentista que atienda de urgencia estos días?
        Dr: No lo sé. ¿Quiere que le demos cita?
Este es el momento en que uno se da cuenta de que algunos piensan que somos como el sistema nacional de salud, con guardias, sueldo fijo hagamos lo que hagamos. Pero nosotros somos por lo general pequeñas empresas que no pueden estar 24 horas al día 7 días a la semana.
Estas personas suelen coger la cita, pero lo hacen por si acaso, porque llamarán a los próximos 10 o 15 dentistas de las páginas amarillas para ver si alguno le atiende. Al final se le pasará la molestia con otra tanda de fármacos varios o se irá a que le extraigan el diente. No aparecerá más por la consulta del dentista que le atendió.
Si es el último día de trabajo antes de unas vacaciones y casi no hay tiempo lo mejor es avisar a la persona que no se va a poder hacer nada casi con seguridad. Un tratamiento con prisas suele llevar a decisiones equivocadas, y sin tiempo de controlar aquello que se puede hacer bien corremos el riesgo de no atender las posibles y a veces lógicas complicaciones de un tratamiento planificado. Así que mucho peor de un tratamiento no planificado.
Así que a los pacientes que leáis esta entrada, por favor, no espereis al último momento. Los tratamientos dentales pueden requerir de varias citas y por lo tanto de mucho tiempo, no espereis al último momento.


2.- "Se me mueve algo"
Mi hermana es técnico de prótesis dental. En su primer julio de trabajo en un laboratorio en Madrid vió como se rebasaban (ajustaban) más prótesis completas que en todo el año. Ella no entendía qué era lo que le pasaba. Hasta que le explicaron que las ancianitas de la zona antes de ir a Marbella, o donde fuera, se ajustaban la prótesis para que no se les movieran las dentaduras. Esto que suena a broma tiene una variante que es el paciente que lleva restauraciones provisionales antes de unas vacaciones. Incluso aunque nada nunca se haya movido, alguno pasa justo antes de sus vacaciones para ver si todo está bien aduciendo que nota que algo se mueve. Es cierto que no cuesta nada volver a cementarlo, pero si no se mueve nada ocupa tiempo.
Esto a veces ocurre también con prótesis definitiva, recuerdo una anécdota de una compañero de Madrid al que una paciente preguntó si estaría en la ciudad en Agosto. Los que la conozcáis sabreis que Madrid es un desierto en esas fechas, pero daba la casualidad que el dentista en cuestión ese año se estaba mudando y aprovechaba las fechas para hacerlo más tranquilo; así que respondió que sí que estaría en Madrid y pasaría por la consulta de vez en cuando. La paciente sonrió encatada y le dijo que era tranquilizador saberlo mientras ella estaba en Marbella.
Es importante saber que los dentistas son personas y se toman días de vacaciones e incluso fines de semana.

3.- "La boda"
Esta es una variante que a mí personalmente no me ha tocado, pero la he oído de varios compañeros. Esta variante de urgencia no tiene relación con los periodos vacacionales, pero genera una situación similar. Normalmente las bodas son acontecimientos muy anticipados, los futuros cónyuges avisan con meses e incluso más de un año a sus allegados y estos quieren llevar sus mejores galas para la boda. Esto quiere decir ponerse a dieta comprar ropa bonita y por qué no, lucir la mejor sonrisa. Todo esto me encanta, porque si la gente tiene que tener la boca bonita, aunque sea sólo por salir bellamente inmortalizado en el álbum de los novios, pues nosotros les atendemos. El problema surge cuando la parte de la boca se decide hacer una vez hemos perdido todos los kilos que queríamos y nos quedan sólo 2 semanas o 2 días para tener los dientes bien. Entonces surge la urgencia. No es el mismo sentido de urgencia pero puede ser igual de problemático, ya que puede no dar tiempo a hacer el tratamiento correcto o a tomar decisiones equivocadas.
A lo más que solemos llegar ante la urgencia tipo "boda" es a realizar un blanqueamiento y a veces casi ni a eso.


La moraleja de esta entrada es que lo mejor sigue siendo visitar regularmente al dentista, no realizarse los tratamientos sólo al final y cuando no se aguanta más. Que en el caso de querer recibir tratamiento dental las cosas deben ser planificadas y sin prisas. Que lo que importa es el resultado a largo plazo y no sólo salir del paso. Y finalmente que los dentistas se ausentan de sus trabajos tanto como todos los demás y que el que quiera atención 24/7 debería estar dispuesto a pagarla debidamente. Nos hacemos cargo de nuestro trabajo, pero en el horario laboral.

Un saludo y os deseo lo mejor.




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